Muchos de nosotros nos preguntamos porque las personas tienden a maltratar a los pobres e indefensos animales. Es que acaso ¿no tienen corazón?
Aunque suene raro nuestra cultura es la causante de
muchos casos de maltrato hacia los animales, pues algunos son vistos como actos
culturales de nuestra vida cotidiana, un ejemplo muy claro de esto son las
“corridas de toros”, a las cuales asisten demasiadas personas a observar como
un ser humano es capaz de matar un toro
indefenso, pues él no está en las mismas condiciones del criminal que lo está
matando lentamente y sin tenerle compasión, solo para satisfacer un público
egoísta que solo piensa en su diversión, el toro un día antes es sometido a una
serie de torturas para que salga al ruedo débil y no le pueda causar un daño
grave al torero. Otro caso muy común son “los circos” pues camuflan el maltrato hacia los animales
fingiendo que ellos los enseñan hacer sus actos de forma sana, sin tener que
golpearlos, pero como no llamar maltrato al cautiverio, nosotros los seres
humanos nos comportamos de una manera
muy egoísta solo pensando en nuestro beneficio, y diversión, no en el daño que
podemos causarle a los seres vivos que están en nuestro alrededor.

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